Bella y oscura by Rosa Montero

Bella y oscura by Rosa Montero

Author:Rosa Montero
Language: es
Format: mobi
Published: 2009-08-05T23:00:00+00:00


—No necesitamos esas fotos viejas para nada.

Crepitaba la enorme hoguera delante de nosotros, atirantándonos las mejillas con su aliento abrasador y escupiendo a la noche un surtidor de chispas. Ninguno de los presentes podíamos apartar la vista del violento y luminoso fuego; y el más absorto en el espectáculo era el propio Segundo, que, un paso más delante que todos, parecía quererse beber esa atmósfera de infierno.

Restallaban las vigas y chillaban los ennegrecidos marcos de las ventanas, pero todo era inútil porque las llamas iban devorando la casa con rápidos mordiscos. Al rato llegaron los bomberos, cuando el edificio ya se había rendido y no quedaba nada por salvar. junto a ellos vino un hombre de pelo canoso que se acercó a Segundo y se puso a contemplar el incendio junto a él.

—Qué mala suerte tienes —dijo desganadamente al cabo de un rato—. Ya es el segundo fuego.

Segundo siguió mirando las llamas sin dar ninguna señal de haberle oído. El hombre se subió la cintura del pantalón. Tenía una pequeña barriga, una camisa más bien sucia, una chaqueta arrugada.

—Ya has sido procesado por incendiario —volvió a decir el tipo.

—Y me absolvieron —contestó Segundo con tranquilidad y sin volver la cabeza.

Callaron los dos un rato, y entonces creí ver que el hombre del pelo cano cruzaba una mirada con la enana.

—En realidad a mí esto no me importa, ¿sabes? —dijo al fin con la misma desgana—. Estoy liado con otros asuntos. Con un tal Portugués y con sus negocios. Unos negocios muy sucios, desde luego. Ahora que caigo, alguien me dijo que tú le conoces. Al Portugués. Que hubo un tiempo en el que erais amigos.

Sacó un cigarrillo arrugado del bolsillo de la camisa, lo encendió y dio unas cuantas chupadas lentas y tranquilas. Durante unos instantes sólo se escuchó el rugir del incendio.

—¿Sabes? Te voy a contar una historia curiosa que a mí me han contado —prosiguió el hombre en tono casual—. Hace unas semanas llegó un tipo de fuera a meter las narices en el Barrio. Un hombre grandón —. mala dentadura. Bueno, pues ha desaparecido, se ha esfumado. He oído que hubo una pelea, que se movieron las navajas, que alguien lo ha matado. No es que me importe mucho, no lloraré por él, te lo aseguro. Pero, ya ves, tengo la manía de querer enterarme de las cosas. Claro que tú no debes de saber nada de él, ¿verdad?

Segundo no contestó.



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